Es mejor aprender tarde que nunca

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Si te estás planteado ser funcionario pero no lo acabas de tener claro, te voy a intentar motivar con los pros que conlleva ser un empleado público.

1. Los derechos laborales

Aseguras tu jubilación, cotización en la Seguridad Social y, sobre todo, igualdad salarial entre hombres y mujeres.

2. Sueldo

Un sueldo bastante atractivo para que puedas estar tranquilo el resto de tu vida y jubilación. A diferencia de las empresas privadas, el sueldo no te lo pagan tus superiores, por lo tanto, hay menos estrés.

3. Faltas de asistencia

Se pueden justificar fácilmente en la pública. En cambio, en el sector privado, cualquier falta por enfermedad leve está mal visto.  

4. Traslado

La Administración permite mediante concurso de traslado o por problemas de salud y otros asuntos la movilidad geográfica para desempeñar el mismo trabajo en otro lugar.

5. La hora del almuerzo

En épocas de menos trabajo, los 20 minutos de desayuno asignados a los funcionarios de la Administración, no son, por regla general, respetados a rajatabla.  Si eres docente no tienes esos 20 minutos pero si un tiempo de recreo con turnos rotatorios.

6. Las vacaciones

Si te dedicas a la docencia disfrutarás de más vacaciones que en cualquier otro trabajo.  Si estás en la Administración al mes de vacaciones, días de Navidad y días de Semana Santa hay que añadirles 6 días de asuntos propios.

En Educación no puedes elegir tus vacaciones y no tienes días de asuntos propios pero en la administración pública hay una cierta flexibilidad para elegir el mes de vacaciones. 

7. La seguridad

Es un empleo estable.  Mes tras mes recibes tu salario y dos meses al año una paga “extra” (dependiendo de la comunidad y de la crisis).  Si lo deseas puedes seguir trabajando en la función pública hasta tu jubilación.  Los casos de reducción de plantilla o de despidos que ocurren en el sector privado son aquí inexistentes.  La posibilidad de que te abran expediente disciplinario es muy remota.